A buen entendedor…

El pasado día leí el de post de francis con el que participaba en el carnaval, El artículo matemático con el abstract más corto “No.”.

Este a su vez me recordó otro con anterioridad, donde nos ofrecía El artículo matemático más corto de la historia. En ambos observas que la publicación de un resultado no tiene porqué medirse por el número de páginas que contenga el artículo, por mucho que los editores y revisores estimen una cantidad mínima de peso para darles su autorización.

¿De qué debería depender una publicación? “¿Existe alguna relación entre la cantidad y calidad?”, como respondió Conway al editor(ver el anterior enlace). Newton ofreció la solución al problema de Benoulli en poco menos de una cuartilla. Y Leibniz publicó su espístola justificando que la serie de Grandi convergía a $\frac{1}{2}$. Lo que parece cierto es que muestras como estas suelen pasar desapercibidas, y solo las recordamos como anécdotas. O no. A Ronald Lewis Graham le publicaron un artículo en Information Processing Letters, que ocupaba las páginas de la 132 a 133:

convexhull

El Método de Graham (Graham’s scan) es un procedimiento de cálculo computacional de la envolvente convexa de un grupo finito de puntos en el plano, que todavía hoy utilizamos, y no necesitó de abstract ni múltiples referencias. ¿Se aceptaría hoy en día?

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