El amor, paralelas y el espacio proyectivo

Éstas eran dos líneas paralelas.

¿Qué podían hacer, siendo paralelas, sino mirarse, y enamorarse luego?

Los matemáticos afirman que las líneas paralelas no se pueden juntar, ni aun en el infinito. Pero estas líneas no sabían matemáticas. Tampoco sabían que eran paralelas. Más aún: ni siquiera sabían que eran líneas. Lo único que sabían era que se amaban.

De ese amor nació el infinito. En ese infinito se juntaron las dos líneas paralelas, y se hicieron una sola. Eso no lo saben los matemáticos. Pero ellas sí lo saben.

Armando Fuentes Aguirre

Estas bellas palabras aparecen en el diario vanguardia.com.mx y no deseo corregirlas, sólo continuaré un poco…

Un intrépido francés decidió que los amores paralelos debería coincidir alguna vez. Y como arquitecto que era construyó el espacio proyectivo, donde las líneas paralelas se juntan en el infinito. Los que conocieron a Desargues lo aprendieron. Muchos lo han olvidado, pero otros lo recuerdan, como los amantes que caminan sobre líneas paralelas.

Bueno, si os seguí quedando con las primeras lo entenderé.

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