Lectiones Geometricae de Isaac Barrow (II)

Retrocedamos un poco. En 1664, Newton, se presentó para una beca de estudios y Isaac Barrow lo examinó de geometría. En ese momento era el profesor de la cátedra lucasiana y su impresión hacia Newton no fue buena. Por él la beca no se la habrían dado, pues aún conociendo y dominando la geometría de Descartes, Barrow era partidario de la clásica geometría euclidiana, la cuál Newton desconocía. Este contratiempo no impidió a Newton conseguir su beca y continuar los estudios. 

En los siguientes años Barrow prepararía unas lecciones para impartirlas en su cátedra, que más tarde se compilarían en los libros Lectiones Opticae y Lectiones Geometricae, y vueltas a publicar revisadas en Lectiones Mathematicae en 1683, ya muerto Barrow. Precisamente Newton ayudó en la preparación del trabajo para su publicación. Barrow le pidió que revisase su Opticae y tras una excusa de Newton, el ya había desarrollado su teoría de los colores y no parecía muy propenso a publicarla, no apuntó nada particularmente importante. Aún así, Barrow volvió a pedirle que le revisara la siguiente obra Geometricae. Newton le hizo una sugerencia.  

La sugerencia la menciona Barrow cuando escribe que había añadido un método de cálculo por "consejo de un amigo" [Newton], del que no tenía mucho aprecio pero parecía ser más útil y general que los expuestos.Carl B. Boyer, "Historia de la matemática," 488  

Newton conocía los trabajos de Fermat y la obra de Descartes, dominaba perfectamente la geometría analítica y sabía el resultado antes de que Barrow le pidiese revisar su Geometricae.  Tras el primer encuentro desafortunado entre Barrow como examinador y Newton como candidato a la beca, no sería de estrañar que Newton quisiera congraciarse con quien era el responsable de la cátedra lucasiana en Cambridge, y que mejor que asistir a las lecciones del catedrático. Barrow impartió la materia que dominaba: óptica y geometría euclidiana. De hecho con su dominio del griego publicó la obra de Euclides y fue del tal importancia que se utilizó como libro de texto durante al menos un siglo y medio.Diana Simpkins, "Early Editions of Euclid in England," Annals of Science 22 (December 1966): 237-243. 

Parece ser que Barrow comenzó a tener en alta estima al joven Newton. Un claro ejemplo fue cuando el empresario, de la publicación de textos matemáticos, John Collins le envió una copia del reciente libro de Nicolás Mercator, Logarithotechnia, y Barrow pensó inmediatamente en Newton. Barrow se refirió a Newton en una carta donde lo recomendaba como "un fellow de nuestro college, y muy joven (éste es sólo su segundo año como Magister en Artes), pero de un genio extraordinario y una gran habilidad en estas cosas".Richard S. Westfall, "Isaac Newton: una vida," 81 

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